La creación del Hombre

El barro y el soplo (Génesis 2:7)

Yaldabaoth había creado los cielos, la tierra, los arcontes y el tiempo. Pero algo le faltaba a su obra. En el kenoma, todo era orden, pero no había asombro. El demiurgo, en su ignorancia, sintió un impulso nuevo: quería crear un ser que lo mirara. Un ser que lo alabara. Un ser que perpetuara su dominio.

Así, Yaldabaoth tomó barro de la tierra, y con la torpeza del artesano ciego, moldeó una figura. Le dio forma de hombre. Pero la figura estaba muerta.

Texto bíblico (Génesis 2:7): “Entonces Yahvé Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”

Comentario gnóstico: Los gnósticos leían este versículo como la prueba de que el creador no es el Dios supremo. ¿Por qué? Porque un Dios perfecto no necesitaría “soplar” ni “formar” con polvo. Un Dios perfecto crea con su sola voluntad. El hecho de que Yahvé use técnicas artesanales (polvo, soplo) demuestra que es un demiurgo, un artesano, no un Dios verdadero.

Los dos soplos: el alma mortal (Génesis 2:7) y la chispa inmortal (no escrita)
Yaldabaoth sopló sobre el rostro de su criatura. Pero su soplo no era el aliento divino del Pleroma; era una imitación. Ese soplo infundió en el cuerpo lo que los textos gnósticos llaman el psyche: el alma animal, la conciencia mortal. Con ese soplo, el hombre comenzó a moverse, a respirar, a sentir. Pero no era más que un autómata.

Sin embargo, en ese mismo momento, Sofía, desde el límite del Pleroma, actuó. Sin que Yaldabaoth lo supiera, introdujo en el cuerpo una chispa de luz divina, un pneuma.

Texto bíblico (Génesis 2:7) leído gnósticamente: Los gnósticos distinguían dos “soplos”. El primero, el de Yahvé, produce el alma mortal (psique). El segundo, no escrito en el Génesis, es el de Sofía, que introduce la chispa inmortal (pneuma). Para los gnósticos, el texto bíblico está incompleto; esconde la intervención divina superior.

Referencia gnóstica directa (Apócrifo de Juan): “Y su madre (Sofía) envió su aliento al hombre, para que pudiera despertar.” (NHC II, 1)

El hombre como imagen de dos mundos (Génesis 1:26-27)
El hombre resultó ser una criatura extraña, un ser fronterizo. Su cuerpo y su psique pertenecen al demiurgo: son mortales. Pero su pneuma pertenece al Pleroma: es inmortal.

Texto bíblico (Génesis 1:26): “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.”

Comentario gnóstico: Los gnósticos señalaban que el texto dice “hagamos” (plural) y “a nuestra imagen” (plural). ¿Con quién habla Yahvé? Para los gnósticos, habla con los arcontes, sus criaturas. El hombre es imagen de los arcontes, no del Dios verdadero. Por eso es imperfecto, mortal, limitado. La verdadera imagen del Dios supremo no está en el cuerpo, sino en la chispa interior (pneuma), que no fue creada por Yahvé.

Referencia gnóstica directa (Evangelio de Felipe): “La verdad no vino al mundo desnuda, sino en símbolos e imágenes. No la recibiría de otra manera.” (NHC II, 3)

La mujer: la chispa doble (Génesis 2:21-23)
En los textos gnósticos, la creación de la mujer tiene un significado especial. Mientras que el hombre fue moldeado directamente por Yaldabaoth, la mujer fue creada por Sofía (o por el Cristo) para recordarle al hombre su origen divino.

Texto bíblico (Génesis 2:21-23): “Y de la costilla que Yahvé Dios tomó del hombre, hizo una mujer… Y dijo Adán: ‘Hueso de mis huesos y carne de mi carne’.”

Comentario gnóstico: Los gnósticos reinterpretan: Adán reconoce en Eva la misma chispa divina que él lleva dentro. No es un encuentro sexual, sino un encuentro de almas que recuerdan. Eva no es la causa del pecado, sino la causa del despertar. Es ella quien, tentada por la serpiente (que es Cristo), come del fruto y ofrece a Adán la oportunidad de desobedecer al demiurgo.

Referencia gnóstica directa (Evangelio de Felipe): “Cuando Eva estaba en Adán, no había muerte. Después de separarse, sobrevino la muerte. Si ella vuelve a entrar y él la acoge, la muerte ya no existirá.” (NHC II, 3)

El sueño del hombre y el robo de la luz (Génesis 2:21)
Un detalle fascinante: los gnósticos notaron que Yahvé hace caer a Adán en un “sueño profundo” antes de crear a Eva. Para ellos, ese sueño no es un simple trance. Es el olvido ontológico. Yahvé duerme al hombre para que no vea cómo Sofía introduce la chispa divina en él.

Texto bíblico (Génesis 2:21): “Y Yahvé Dios hizo caer un sueño profundo sobre Adán, y mientras dormía, tomó una de sus costillas.”

Comentario gnóstico: El “sueño profundo” es el estado de ignorancia en el que vive la humanidad. Yahvé nos duerme para que no recordemos de dónde venimos. La gnosis es el despertar de ese sueño. Y la costilla que Yahvé toma no es un hueso, sino la chispa femenina (la parte de Sofía que quedó atrapada en el hombre).

Referencia gnóstica directa (Tratado Tripartito): “El hombre fue puesto en sueño, para que no supiera de dónde había venido la luz.” (NHC I, 5)

La serpiente como Cristo (Génesis 3:1-5)
Este es el punto más controvertido. Para los gnósticos, la serpiente no es Satanás. Es Cristo (o Sofía) disfrazado. Viene a despertar a Adán y Eva, a ofrecerles el fruto del conocimiento para que desobedezcan al demiurgo.

Texto bíblico (Génesis 3:1-5): “La serpiente dijo a la mujer: ‘¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del huerto? […] No, no moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal’.”

Comentario gnóstico: Para los gnósticos, la serpiente dice la verdad. Comer del fruto no mata; despierta. “Seréis como Dios” significa: recordaréis que lleváis una chispa divina dentro. Yahvé (el demiurgo) miente cuando dice que morirán. El único que “muere” al comer el fruto es el hombre viejo, el esclavo obediente.

Referencia gnóstica directa (Testimonio de la Verdad): “La serpiente fue más sabia que todos los animales del paraíso. Reveló a Adán el error del creador.” (NHC IX, 3)

La maldición del demiurgo (Génesis 3:14-19)
Cuando Yahvé descubre que Adán y Eva han comido del fruto, los maldice. Pero los gnósticos leen estas maldiciones como la confirmación de que Yahvé es un tirano, no un padre amoroso.

Texto bíblico (Génesis 3:16-19): “Con dolor darás a luz los hijos… Con el sudor de tu rostro comerás el pan…”

Comentario gnóstico: Para los gnósticos, estas maldiciones no son castigos divinos justos, sino la reacción violenta de un creador inferior que ha perdido el control. El demiurgo no puede tolerar que sus criaturas despierten. Por eso las somete a dolor, trabajo y muerte. Pero el gnóstico sabe que esas maldiciones son temporales. La gnosis las desactiva.

La expulsión del paraíso (Génesis 3:23-24)
Yahvé expulsa a Adán y Eva del jardín. Para los gnósticos, este es el momento en que el demiurgo refuerza la prisión. El “paraíso” no es un lugar perdido; es el estado de ignorancia feliz. Ser expulsado es, paradójicamente, una oportunidad: ahora el hombre está fuera, puede buscar, puede preguntar.

Texto bíblico (Génesis 3:24): “Expulsó al hombre, y puso al oriente del jardín de Edén querubines, y una espada encendida…”

Comentario gnóstico: Los querubines y la espada encendida son los arcontes que custodian las esferas para que el alma no escape. Pero el gnóstico, al morir, conoce las contraseñas y los sortea. La espada no puede cortar lo que ya no tiene miedo.

Referencia gnóstica directa (Pistis Sophia): “Los guardianes de las puertas preguntarán: ‘¿Quién eres?’. Responde: ‘Soy una chispa de la luz original. Vuelvo a mi origen’. Y ellos se apartarán.” (Pistis Sophia, capítulo 137)

Tabla de correspondencias entre textos bíblicos y su lectura gnóstica
Versículo bíblico Lectura literal (ortodoxa) Lectura gnóstica
Génesis 1:26 (“Hagamos al hombre a nuestra imagen”) Dios habla consigo mismo o con los ángeles Yahvé habla con los arcontes; el hombre es imagen de seres inferiores
Génesis 2:7 (Dios forma al hombre del polvo y sopla) Dios crea el alma inmortal Yahvé crea solo el cuerpo; el soplo es alma mortal (psique); la chispa divina (pneuma) viene de Sofía, no escrita
Génesis 2:21 (sueño profundo sobre Adán) Trance quirúrgico para crear a Eva Olvido ontológico; Yahvé duerme al hombre para que no recuerde su origen
Génesis 3:1-5 (la serpiente tienta a Eva) Satanás engaña a la humanidad Cristo (o Sofía) despierta a Eva; la serpiente dice la verdad
Génesis 3:16-19 (maldiciones del parto y el trabajo) Castigos justos de Dios Reacción violenta del demiurgo al perder el control
Génesis 3:22 (“He aquí el hombre es como uno de nosotros”) Ironía divina Yahvé reconoce, sin querer, que hay otros dioses (los Eones del Pleroma)
Génesis 3:24 (querubines y espada encendida) Custodios del paraíso Arcontes que bloquean el ascenso del alma
Lo que debes recordar de esta lectura gnóstica de la Biblia
Concepto Lectura gnóstica
Yahvé No es el Dios supremo, sino el demiurgo (Yaldabaoth). Por eso es iracundo, celoso, ignorante.
Adán El primer humano. Su cuerpo es del demiurgo; su chispa (pneuma) es del Pleroma.
Eva En muchos textos gnósticos, es la primera gnóstica. La que despierta y ofrece el fruto a Adán.
La serpiente No es Satanás. Es Cristo (o Sofía) disfrazado. El liberador, no el tentador.
El fruto prohibido No es pecado. Es la gnosis. El conocimiento que despierta.
La expulsión No es un castigo, sino el inicio de la búsqueda. Fuera del paraíso podemos preguntar.
Los querubines No son ángeles protectores, sino arcontes (carceleros) que bloquean la salida.

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